Una fragancia que evoca la serenidad de una montaña eterna y el misterio de los paisajes orientales. Su apertura fresca y aromática se funde con la profundidad del té negro y el carácter especiado del azafrán, dando paso a una composición cálida, envolvente y sofisticada.
El oud, acompañado de notas amaderadas, vetiver y tabaco, deja una estela intensa y elegante que transmite seguridad, carácter y distinción.
Una esencia para quienes buscan una fragancia exclusiva, profunda y memorable.
Familia olfativa: Amaderada especiada.
Notas destacadas: Té negro, azafrán y oud.
Ideal para: Amantes de las fragancias sofisticadas, intensas y de personalidad.
